Ribeiro, contra las cuerdas

La firma, de 109 años de historia, 85 tiendas y 1550 empleados, viene siendo duramente afectada por la retracción en el consumo motivada por la crisis.

La centenaria cadena de venta de electrodomésticos Ribeiro solicitó a la Secretaría de Trabajo acogerse al procedimiento preventivo de crisis para mitigar el impacto de “los tiempos que atraviesa nuestro país en la actualidad”. El pedido fue confirmado por el responsable de la compañía en un comunicado enviado a la Bolsa porteña. La firma de 109 años de historia cuenta con 85 tiendas y 1550 empleados en todo el país. El segmento retail en abril registró una caída global de 37 por ciento respecto de igual mes del año pasado, con desplomes de hasta 56 por ciento en el rubro de televisores. El pedido de Ribeiro se suma a las medidas llevadas a cabo por las cadenas Frávega, Garbarino y Musimundo para readecuar sus estructuras de costos y plantillas y horarios laborales para amortiguar los efectos de la recesión económica y congelamiento de demanda interna. La cadena asegura que no aplicará un recorte masivo de empleados. 

La caída de ventas que provocó la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en un contexto de alta inflación se hace insostenible para las cadenas de retail. Los sobrestocks aumentan y no hay cifras que den alguna evidencia de que la situación recesiva vaya a revertirse en el corto plazo. Las firmas comienzan a recortar operaciones para achicar sus costos. Consecuentemente, los que más sufren el impacto de esos ajustes son los trabajadores. En el caso de Ribeiro, la apuesta es a la venta por Internet. El gobierno anunció una baja de tasas de interés para los créditos de Ahora 12 hasta las elecciones, pero la medida llega en momentos en que el congelamiento del mercado interno se presenta irreversible en el corto plazo.

Ribeiro nació en 1910 como empresa familiar en la ciudad puntana de Villa Mercedes. Estuvo dedicada en un principio a la actividad de joyería y relojería. Después de 109 años, la cúpula de la empresa está integrada por terceras generaciones de las familias fundantes. La cadena, con importante presencia en el interior del país, había anunciado semanas atrás a sus accionistas en la Bolsa su último balance con una pérdida de integral de 683,6 millones de pesos para el primer trimestre de este año.

Las actividades el grupo alcanzan al sector comercial, industrial, agropecuario y financiero. El pedido de preventivo de crisis se dio en la actividad crediticia, vinculada al consumo, conocido comercialmente como Minicuotas Ribeiro. “La adopción del mencionado procedimiento se debe a circunstancias ajenas a la voluntad de la sociedad, con el fin de tomar una serie de medidas tendientes a adecuar y reestructurar las diferentes estructuras internas de la empresa de manera racional, ordenada y planificada optimizando sus recursos y reduciendo los costos con el objetivo de mitigar los efectos que este produce en la sociedad en los tiempos que atraviesa nuestro país en la actualidad”, señala la carta enviada a la Bolsa que firma el responsable de Relaciones con el Mercado, Alejandro Schaeffer. 

La empresa dejó trascender que no habría cierre de tiendas ni despidos masivos. El objetivo sería beneficiarse de las ventajas que otorga el procedimiento en obligaciones sociales. El año pasado la empresa cerró cinco locales en ciudades donde tenía más de una sucursal, con excepción de Ciudad y Gran Buenos Aires. En el AMBA cuenta con 13 establecimientos y, además de electrodomésticos y tecnología, vende y financia muebles, bazar, juguetes, máquinas, herramientas, rodados, artículos de camping y regalos. También incursiona en turismo con venta de pasajes en micro de larga distancia y asistencia al hogar y a la tercera edad. 

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